Nov 222012
 

Facebook, Tuenti, MySpace, LindedIn,… ¿quién no conoce alguna de estas? Detrás de estas redes sociales hay personas que ganan dinero. Mucho dinero. Ante estas redes existe Lorea, un tipo de redes sociales, un ejemplo de ellas es n-1.

Facebook (por ejemplo) produce dinero con la publicidad. Está claro que hay empresas que pagan para que veas sus anuncios. De hecho, las redes sociales examinan tus movimientos para garantizar que verán un anuncio determinado aquellas personas a las que el producto en cuestión esté dirigido. Está claro que trabajan en este aspecto. Pero lo que realmente hace que Facebook y otras redes sociales produzcan dinero es la venta de datos.

Sobre la venta de datos me diréis que si están las leyes de protección de datos y estas cosas. Para desengañaros, aquí tenéis el caso de un bloggero húngaro que compró datos personales de miles de personas de Facebook por valor de 5 dólares. Esto no está bien y Facebook lo sabe, por eso presionó a este bloggero para que no difundiese esta práctica. Antes se hacían encuestas (y ahora también, pero menos) y mucha gente renegaba de estas porque “son un rollo”, “no sirven para nada” o simplemente “porque no le quiero contar a un extraño mi vida privada”. Con las redes sociales rellenamos estas encuestas gratuitamente. Sólo hace falta que Facebook ponga una casilla de “Restaurantes que me gustan”. Así les contamos cuánto duran nuestras relaciones, con quién salimos, a dónde vamos, si nos dedicamos a la música, si somos ingenieros o si nuestra novia salió con un conocido nuestro. Y todo ello, sin tener que preguntar a persona por persona. Pero esto no acaba aquí, ahora viene la minería de datos, esto es un análisis de datos para saber de ti más de lo que tú mismo sabes. ¿Para qué quiere alguien esos datos?

Las grandes empresas pagan a Facebook a cambio datos para sus estudios de mercado, dónde poner un nuevo establecimiento, qué efectos a tenido una campaña publicitaria,…  Con esto controlan los gustos de la gente y potencian que te gusten más unas cosas que otras porque lo muestran como guay, porque tiene tropecientosmil “Me gusta”, haciendo que incluso cambies tus gustos. Ahora pensarás “no, no, mis gustos son mis gustos y no los cambio”. Mira a tu alrededor y observa (se ven mejor estas cosas en las demás personas) y luego mírate a ti del mismo modo.

Un político puede querer estos datos para saber dónde hacer los próximos recortes de manera que la gente no se movilice o qué promesas electorales hacer. En tu trabajo pueden saber si eres una persona que apoya las huelgas o si aceptarás todas las bajadas de sueldo sin rechistar. Los gobiernos de los distintos países lo saben y por ello piden datos a Facebook, Google y otras empresas. Por ejemplo, con las fotos geolocalizadas que se suben desde el móvil se puede saber quién estuvo en tal manifestación o en la JMJ.

Todo esto es una cesión de derechos a la red social que viene amparada por las condiciones de uso durante la creación de un perfil o en los correos de aviso de cambio de políticas que ignoras y automáticamente aceptas. Estamos hablando de que tú no eres el dueño de lo que subes, incluidos fotos, textos, vídeos, etc. Un ejemplo, hipotético pero posible, sería  rastrear con programas informáticos las fotos de aquellos que en su perfil ponga “diseñador gráfico”, coger los diseños que más “Me gusta” tengan, plagiarlos y el diseñador podría no tener ningún poder sobre ellos. El negocio de las redes sociales está detrás de lo que tú ves: un formulario para que rellenes sus bases de datos.

N-1 es algo completamente distinto, tiene sus carencias, pero aporta otras muchas cosas. Su modelo de financiación es totalmente distinto con lo que no venden tus datos. ¿Cómo se financian las redes tipo Lorea? Actualmente son las personas que se encuentran desarrollando el proyecto las que financian la mayoría de los costes, tanto con recursos económicos como con su tiempo y trabajo. Han recibido algunas aportaciones pero aún no cubren todas las necesidades. Puedes ver más información aquí.

Cuando Facebook se tradujo a los distintos idiomas daba opción a la gente a participar con las traducciones. Esto es que la gente trabaje gratis. En Lorea puedes colaborar en el proyecto (traduciendo, escribiendo código o señalando los fallos que encuentres, por ejemplo), pero no es trabajar gratis porque es código abierto, esto es, que puedes coger el código y montarte tu propia red si así lo deseas. Es decir, que también eres dueño y no le estás quitando el trabajo a nadie como harías en el primer caso.

Aquí tenéis más motivos para “hacer huelga de Facebook” y utilizar otras redes sociales.

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